"O Convento" (1995, Manoel de Oliveira)
O Convento
(1995, Manoel de Oliveira)Me atrevería a decir que "O Convento" ocupa en la carrera de Oliveira un lugar similar al que ocupa "Tokyo Twilight" en la de Yasujiro Ozu. La finalidad última en ambas parece la misma: los directores se plantean abordar el concepto del misterio desde sus propios (y rígidos en ambos casos) estilos cinematográficos. Sorprende de O Convento respecto de muchas otras películas de Oliveira su insistencia reiterada en la música, con el fin de crear una atmósfera desconcertante. Como desconcertante es también su argumento y su estructura. La historia es opaca, pocas conclusiones firmes pueden sacarse de lo que está ocurriendo. Intuimos cosas: ritos satánicos, referencias a Fausto... Pero nada nos va a otorgar una claridad total y satisfactoria.
Para aquellos que la interpreten como una obra de terror fallida, me gustaría recordarles que los mayores misterios son los que nunca se resuelven (o no del todo). Y es así como definiría a grandes rasgos esta maravillosa (me descubro) película: un misterio eterno, impenetrable y oscuro. Una obra sobre los ocultos enigmas del deseo, pero también un ejercicio de intriga. Eso sí, no una intriga trabajada de manera convencional, sino por un señor que cocina con elegancia sus historias a fuego lento, dejando que la imagen permee en nuestras mentes, y que utiliza largos diálogos para expresar las ideas más profundas que afligen a sus personajes. Y con todo, me parece por ritmo y por elenco una de sus obras más accesibles para todo aquel que no sea fan o habitual de la obra del maestro portugués.
Quiero destacar también otro de los puntos clave para que este ejercicio de misterio alcance su propósito; me refiero aquí a la elección de las localizaciones y el uso de los espacios. Una vegetación abundante, que penetra en edificaciones de roca, que rodea a los personajes y los traslada a un verde limbo paranormal.
Un ejercicio de intriga sin igual, bienvenido descubrimiento para algunos (me pongo a mí mismo de ejemplo), agotador ensayo para (me temo) demasiados.
©Alfonso Cañadas, enero de 2026
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