Breve reflexión sobre el cine de Nathaniel Dorsky tras el visionado de "Love’s Refrain" (2001)
Love’s Refrain
(2001, Nathaniel Dorsky)Aprecio la obra de Dorsky, y de hecho he tomado ideas de montaje para aplicar en mis propias películas. Si bien le considero un maestro de la luz y de la inmortalización de momentos fugaces, es la falta de un concepto transversal lo que me impide apreciar más gran parte de sus películas. En aquellas en las que la mayoría de sus momentos (porque más que escenas son postales en movimiento) son de un magnetismo impresionante —pienso en "Triste" o "Variations"— el hecho de que no haya una idea unificadora subyacente puede incluso otorgar mayor misterio o encanto. Sin embargo en otras, como la presente, en la que el magnetismo es menor, o los planos menos acertados, todo queda en un conjunto de momentos bonitos pero anecdóticos. Da la sensación de que muchas obras de Dorsky podrían intercambiar planos y no pasaría nada. Y el gran problema que acompaña a esta sensación es que, sinceramente, a veces los planos se reducen a ideas vagas que podrían parecer destacables hasta a un niño de cinco años; pienso, por ejemplo, en su empeño en grabar todo animal que se encuentra y ponerlo en sus películas sin ton ni son. Si uno revisa todo lo que acabo de destacar como puntos negativos en realidad no resulta desencajar con lo que parece la filosofía general del cine de Dorsky: películas primitivas, donde la imagen se nos revela sin sentido ni significado, efectivamente como si fuera la mirada de un niño de cinco años. Sin embargo, y reconociendo esta idea, no puedo evitar pensar que muchas películas de su carrera no consiguen el efecto que se proponen.
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