"Balanța" (1992, Lucian Pintilie)


Balanța 

(1992, Lucian Pintilie)
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Hay muchas cosas que respeto, e incluso admiro, de esta película. Si tuviese que resumirlas en dos cuestiones principales, primero citaría su incuestionable fuerza y nervio visual; la cámara se mueve con enorme energía, consiguiendo además atrapar momentos de indudable belleza. En segundo lugar, cabe resaltar su intento valiente de retratar el caos vivido en una Rumanía en transición tras años bajo el régimen autoritario de Nicolae Ceaușescu; Lucian Pintilie trata de fusionar así forma y contenido, un ejercicio de enorme mérito y nunca sencillo de acometer. 

Ahora bien, no encuentro en ella una originalidad especial pese a lo arriesgado del planteamiento. Y es que es inevitable viendo este film que a uno le vengan a la mente trabajos anteriores de cineastas como Kira Murátova (también de origen rumano), Emir Kusturica (serbio, o eso dice él) e incluso de varios de los que conformaron la celebrada Nueva Ola Checoslovaca. Se puede deducir de esta forma que esta película no es una boya solitaria en el mar, sino más bien que pertenece a una tradición cinematográfica de Europa del Este donde el caos y la locura se utilizan como arma arrojadiza y crítica socio-política.

No me quedo ahí, y es que en este caso el desorden que empasta la forma y el contenido no creo que termine de funcionar como en muchas de las obras de los cineastas que he citado. "Balanța" me recuerda más al embrollo viciado de trabajos como "Vtackovia, siroty a blazni" (Birds, Orphans and Fools, 1969) de Juraj Jakubisko, que a trabajos más acertados (y quizás más amables con el público, por qué no reconocerlo) como la tierna "Dom za Vesanje" (Time of the Gypsies, 1988) del citado Kusturica. 

Se suma además que las películas que exageran hasta el extremo los comportamientos humanos buscando la ironía o el absurdo sin sentido de manera persistente (pienso aquí en la "Possession" de Andrzej Zulawski) no son especialmente de mi agrado. El tiempo dirá si en un futuro esta película me parece la obra maestra que he oído predicar, pero eso será, en todo caso, en un segundo visionado.


©Alfonso Cañadas, febrero de 2026




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