"Espelho mágico" (2005, Manoel de Oliveira)
Espelho mágico
(2005, Manoel de Oliveira)Antes de entrar a valorar "Espelho mágico" creo justo resaltar que se trata de una apuesta difícilmente igualable. Como ya he citado en otros comentarios a obras de Oliveira, su capacidad para hacer nulas concesiones al espectador a lo largo de una carrera tan dilatada en el tiempo es admirable, y quizás en esta película nos encontramos ante una de las cumbres de su empeño por derivar el peso de la narrativa completamente sobre el diálogo, a la vez que su estructura visual se compone de escenas estáticas, de un claro tono teatral.
Si bien existen otros directores que acometen fórmulas cinematográficas parecidas, no conozco ninguno que las lleve tan al extremo como Oliveira en películas como esta. Tanto que acaba por deformar completamente la narrativa cinematográfica clásica, sus escenas resultan absurdamente largas e inmóviles, de manera que si uno insiste en seguir la trama, entra en una especie de trance, ahogado por un mar de palabras.
No se contenta el portugués con aplicar unas formas narrativas extremas y sin igual, sino que a nivel visual la película también resulta de una enorme rareza. Un tono feísta muy hortera baña la mayoría de los espacios, con combinaciones de colores imposibles, que estimulan con fuerza los ojos del espectador. Todo tiene un olor a madera húmeda y a alfombra antigua.
La trama, además, tampoco es sencilla de seguir, con un desfile de personajes que entran y salen, en muchas ocasiones sin una introducción clara, dando la sensación de que uno debe haberse leído el libro en el que se basa antes de ver la película.
Con todo esto, sí, hay que reconocerlo: "Espelho mágico" es una película difícil, muy difícil. Y es por ello que me resulta emocionante en cierto grado. Cabe preguntarse si alguna vez en la historia podremos enfrentarnos a un cineasta tan empeñado en unas formas cinematográficas así de arcaicas y anacrónicas, gracias a las cuales uno se siente totalmente perdido a la hora de abordar su análisis. Las películas de Oliveira nos hacen viajar por los más de cien años de vida del cine, independientemente de cuando sean visionadas.
©Alfonso Cañadas, enero de 2026



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